sábado, 11 de julio de 2009
Solo podía esperar a que llegara la hora en que alguien apareciera y me llevara con él a un lugar a salvo. No quería aguardar allí mi muerte, en el lugar en el que más había sufrido. La vista se me estába nublando, los ojos eran como cascadas soltando agua. Cada pensamiento hacía ese fatídico recuerdo me hacía estremeceme. Esta noche había sido mi última noche.
viernes, 3 de julio de 2009
Nota 2
La história en la cual pone parte primera, es un libro, una novela en la que llevo escribiendo un tiempo, eso solo es el principio de una graaan história, no me refiero si es buena o mala, puesto que no se lo que os parecerá, pero yo la hago con mucha ilusión y cariño. Para que podais disfrutar, si os gusta, de un poco de lectura rápida.
También le quiero dar las garcias a aquelas personas que se pasan y dedican unos momentos a leer los relatos y demás, ya que para mi supone un exfurzo, el intentar agradar a la mayor gente posible lo cual no es posible.
Así que gracias por pasar, y a los que comentan muchisimas gracias también porque si no fuera por esos gestos yo no podría seguir, sería trsite que las personas dejaran a estos blog de gente que se expresa de esta forma.
Bueno y ya no me enrollo más porque sino va a ser más largo que la biblia.
Así que muchas graciaS
También le quiero dar las garcias a aquelas personas que se pasan y dedican unos momentos a leer los relatos y demás, ya que para mi supone un exfurzo, el intentar agradar a la mayor gente posible lo cual no es posible.
Así que gracias por pasar, y a los que comentan muchisimas gracias también porque si no fuera por esos gestos yo no podría seguir, sería trsite que las personas dejaran a estos blog de gente que se expresa de esta forma.
Bueno y ya no me enrollo más porque sino va a ser más largo que la biblia.
Así que muchas graciaS
Primera parte
Estaba pensando. Sentada en mi cama con las piernas cruzadas, mirando a una pared repleta de porsters de mis cantantes favoritos. Cuándo mi madre me llamó:
-!Elvira¡ ¿quieres bajar ya?. Vas a llegar tarde- gritó mi madre desde la cocina, donde estaba preparandonos a mis hermanos y a mí el desayuno.
-!Ya voy¡- le respondí gritando. Mientras me ponía mis nuevas tennis, regalo deuno de mis tios. Los pantalones vaqueros negros y la camiseta de manga corta también era un regalo de mis familiares, ya no tan queridos
Baje las escaleras de dos en dos, con tan mala suerte que me tropecé con el últimoescalón. Mi única solución fué agarrarme a mi hermano mayor, el cual tenía un zumo en la mano y acabó en la camiseta de mi hermana
-!ahhh¡!Mi camiseta nueva¡-gritó la histerica de mi hermana, perfecto, ahora si que la había hecho nueva. Se iba a montar una buena discursión y yo era otra vez el punto de discordia.- Maldita enana, eres una torpe ¿es que nos abes hacer nada bien?
-Tanya, yo... lo-lo sient....-intente disculpareme con el mountruso de hermana que me había tocado.
-Chicos basta. ¿qué ha pasadoa qui?. Tanya ¿por qué le estabas gritando a tu hermana?- Mi salvador. Mi padre, Justo a tiempo hizo acto de presencia.
-!Qué esta mocosa es una patosa y me ha manchado mi camiseta nueva¡
Yo me escondí detras de mi hermano, mirando la escena que había provocado. Mi hermana gritando como una loca, por su nueva camiseta. Mis hermanos pequeños, los mellizos, seguían desayunando sin enterarse de la que se había formado en la cocina. Mama seguá cocinando, pasando de todo lo que ocurria, ya que casi todos los dias era lo mismo. Y mi hermano me miraba con una sonrísa burlona.
-Hermanita te has metido en un buen lio-susurro solo para que yo lo oyera, con un tono divertido.
-Así no ayudas mucho-le dije con el mismo tono de voz que él, aunque falló un poco.
-Elvira pidele perdón a tu hermana. Y tu Tanya ves a cambiarte. No creo que quieras empezar el curso manchada- se rió mi padre.
-Lo siento Tanya, siento ser tan patosa y haberte manchado la camiseta nueva- le dije muy a mi pesar.
-Claro que te perdono Elvirita.- me contesto a espaldas de mi padre con u tono falso.
- Muy bien chicos, todos al coche.-Mientras mi hermana se cambiaba y los mellizos cogían su material. Ian y yo empezamos a reirnos de Tanya. Cuándo bajo las escaleras con cara de enfado.
-Tu me las vas a pagar mocosa-me amenazó señalandome con el dedo.
-A ver Tanya ¿por qué no la dejas en paz? ¿es que el tinte rubio no te deja pensar?-me reí ante el audaz comentario de mi hermano
-Será mejor que tu no te metas en esto, si no quieres acabar mal-amenazó también a mi hermano, mientras caminaba hacia el coche moviendo las caderas de un lado a otro como si fuera una modelo de revista. Ja, pobrecita- ah, por cierto, no soy rubia de bote. Todo lo mio es natural.
En ese instante Ian y yo estallamos a carcajadas, mientras ella nos miraba con ojos asesinos.
-!Venga chicos, daros prisa¡-nos aviso papa desde el coche, donde estaban todos esperandonos.
Todo el camino hacia nuestros respectivos colegios nos la pasamos cantando las canciones del CD infantil de los mellizos. Hubo un momento el cual miré por la ventana y vi unos ojos verdes mirandome fijamente. Era un chico más o menos de mi edad, con un color de pelo castaño y tez más blanquecina que morena. No me di cuenta de que ya habíamos pasado de largo al chico, pero yo seguía mirando hacia a fuera.
-Elvira ¿estas bien?-me preguntó Ian zarandeandome.
-Si, si estoi bien
-Te has quedado traspuesta jaja- se rio de mi.
-Adios tati, luego tienes que venir a recogernos acuerdate- noté un cálido beso en la mejilla y a continuación otro en la otra mejilla.
-Adios tata- Samuel y Tamara se despidieron de nosotros y se fueron cogidos de la mano hacia la escuela de primaria.
Samuel y Tamara eran los niños mimados de la casa, fueron los últimos en nacer y los más consentidos. Tienen 5 años y van a comenzar el colegio. Son los más revoltosos, a parte de que nadie se salva de sus travesuras.
Continuará...
-!Elvira¡ ¿quieres bajar ya?. Vas a llegar tarde- gritó mi madre desde la cocina, donde estaba preparandonos a mis hermanos y a mí el desayuno.
-!Ya voy¡- le respondí gritando. Mientras me ponía mis nuevas tennis, regalo deuno de mis tios. Los pantalones vaqueros negros y la camiseta de manga corta también era un regalo de mis familiares, ya no tan queridos
Baje las escaleras de dos en dos, con tan mala suerte que me tropecé con el últimoescalón. Mi única solución fué agarrarme a mi hermano mayor, el cual tenía un zumo en la mano y acabó en la camiseta de mi hermana
-!ahhh¡!Mi camiseta nueva¡-gritó la histerica de mi hermana, perfecto, ahora si que la había hecho nueva. Se iba a montar una buena discursión y yo era otra vez el punto de discordia.- Maldita enana, eres una torpe ¿es que nos abes hacer nada bien?
-Tanya, yo... lo-lo sient....-intente disculpareme con el mountruso de hermana que me había tocado.
-Chicos basta. ¿qué ha pasadoa qui?. Tanya ¿por qué le estabas gritando a tu hermana?- Mi salvador. Mi padre, Justo a tiempo hizo acto de presencia.
-!Qué esta mocosa es una patosa y me ha manchado mi camiseta nueva¡
Yo me escondí detras de mi hermano, mirando la escena que había provocado. Mi hermana gritando como una loca, por su nueva camiseta. Mis hermanos pequeños, los mellizos, seguían desayunando sin enterarse de la que se había formado en la cocina. Mama seguá cocinando, pasando de todo lo que ocurria, ya que casi todos los dias era lo mismo. Y mi hermano me miraba con una sonrísa burlona.
-Hermanita te has metido en un buen lio-susurro solo para que yo lo oyera, con un tono divertido.
-Así no ayudas mucho-le dije con el mismo tono de voz que él, aunque falló un poco.
-Elvira pidele perdón a tu hermana. Y tu Tanya ves a cambiarte. No creo que quieras empezar el curso manchada- se rió mi padre.
-Lo siento Tanya, siento ser tan patosa y haberte manchado la camiseta nueva- le dije muy a mi pesar.
-Claro que te perdono Elvirita.- me contesto a espaldas de mi padre con u tono falso.
- Muy bien chicos, todos al coche.-Mientras mi hermana se cambiaba y los mellizos cogían su material. Ian y yo empezamos a reirnos de Tanya. Cuándo bajo las escaleras con cara de enfado.
-Tu me las vas a pagar mocosa-me amenazó señalandome con el dedo.
-A ver Tanya ¿por qué no la dejas en paz? ¿es que el tinte rubio no te deja pensar?-me reí ante el audaz comentario de mi hermano
-Será mejor que tu no te metas en esto, si no quieres acabar mal-amenazó también a mi hermano, mientras caminaba hacia el coche moviendo las caderas de un lado a otro como si fuera una modelo de revista. Ja, pobrecita- ah, por cierto, no soy rubia de bote. Todo lo mio es natural.
En ese instante Ian y yo estallamos a carcajadas, mientras ella nos miraba con ojos asesinos.
-!Venga chicos, daros prisa¡-nos aviso papa desde el coche, donde estaban todos esperandonos.
Todo el camino hacia nuestros respectivos colegios nos la pasamos cantando las canciones del CD infantil de los mellizos. Hubo un momento el cual miré por la ventana y vi unos ojos verdes mirandome fijamente. Era un chico más o menos de mi edad, con un color de pelo castaño y tez más blanquecina que morena. No me di cuenta de que ya habíamos pasado de largo al chico, pero yo seguía mirando hacia a fuera.
-Elvira ¿estas bien?-me preguntó Ian zarandeandome.
-Si, si estoi bien
-Te has quedado traspuesta jaja- se rio de mi.
-Adios tati, luego tienes que venir a recogernos acuerdate- noté un cálido beso en la mejilla y a continuación otro en la otra mejilla.
-Adios tata- Samuel y Tamara se despidieron de nosotros y se fueron cogidos de la mano hacia la escuela de primaria.
Samuel y Tamara eran los niños mimados de la casa, fueron los últimos en nacer y los más consentidos. Tienen 5 años y van a comenzar el colegio. Son los más revoltosos, a parte de que nadie se salva de sus travesuras.
Continuará...
miércoles, 1 de julio de 2009
Nota pesada
Bueno sé qué soy nueva en esto de los blogs, pero espero que disfruteis de mis histórias, relatos y todo lo publicado aquí.
Siento si mis faltas de ortografía os dañan los ojos, pero creerme si os digo que no es lo mejor que se me dá de la lengua castellana jaja.
Tambien quría deciros que se admitensujerencias en torno a las histórias. Podeis decirme el tema sobre el cual queréis leer o darme consejos que siempre se agardecen. Todo lo que queráis ponerlo en los comentarios.
GRACIAS
Attn: Verónica Pascual Pérez
Siento si mis faltas de ortografía os dañan los ojos, pero creerme si os digo que no es lo mejor que se me dá de la lengua castellana jaja.
Tambien quría deciros que se admitensujerencias en torno a las histórias. Podeis decirme el tema sobre el cual queréis leer o darme consejos que siempre se agardecen. Todo lo que queráis ponerlo en los comentarios.
GRACIAS
Attn: Verónica Pascual Pérez
Fortuito futuro
La luna aclamaba un poco de atención, mientras los pájaros entonaban un cantico glorioso y la espesa niebla se paseaba delante de mí contoneandose. Todo en general era perfecto, la noche ideal para cualquier pareja de enamorados.
No tenía miedo, el cementério había sido mi hogar desde que tengo memoria. Solía sentarme en las lápida y mirar las estrellas, e incluso contaba histórias de amor, las cuales solo escuchaban los espíritus encerrados en aquel lugar. Todo allí tenía su encanto, las flores amrchitas significaban que alguien había estado allí y recordaban a sus familiares y amigos. Los espesos y muertos helechos adornaban un lugar donde la vida no tiene sitio.
Estaba caminando pensando que en cualquier momento él podría aparecer y decirme lo hermosa que me encontraba esta noche, o lo cautivadores que eran mis ojos. Él era todo un galán, un perfecto caballero, hombre que toda mujer desea tener para toda la eternidad.
De repente alguien me tapó los ojos y me susurró al oido:
-Si sumas todas las estrellas del cielo, todos los granitos de arena en los océanos, todas las rosas en el mundo y todas las sonrisas que haya habido en la historia del mundo, empezarás a tener una idea de cuánto te quiero.
Me dí la vuelta, deseando encontrarme con sus ojos, con su boca, con él. Estába deseosa de besarlo, acariciarlo...
-Yo también te quiero- le dije, y sin pensarmelo dos veces lo besé. Mis manos estaban en su pelo, mientras que las suyas me sujetaban la cintura. El beso duró lo suficiente como para dejarme sin respiración, un beso largo y apasionado. Sus ojos segian mirandome fijamente, con el mismo ardor que el primer día, con cariño y respeto, afecto y amor, sutileza y picardía.
-¿Te apetece dar una vuelta?- me preguntó agarrando fuertemente la mano y besandola gentilmente.
-Claro- esa fue mi única repuesta. Incluso después de los años que llevabamos seguía siendo la misma tonta que el primer día. Lor nérvios me comían por dentro y por fuera. Las piernas me temblaban y las manos me sudaban, me salía la risa tonta de una adolescente enamorada y jugaba con mechones de mi pelo.
-Desde que te conocí supe que eras especial, muy especial. Y que acabaríamos juntos de una forma u otra. Ellos lo dijeron, y tenían razón.-una risa salió de sus labios, y a mi me dió un esclofrío. ¿De quienes estaba hablando?
-¿A quién te refieres con ellos?- pregunté mientras me paraba y sentaba en una lápida.
-Vaya que despistado. ¿no te había dicho nada de ellos?. Bueno mejor, así no hay problemas.-Estaba empezando a tener miedo, ¿a que se refería con todo eso?
-Me estás asustando, ¿podriás explicarte mejor?- le pregunté con la voz temblorosa por el miedo. Mis manos no sabían donde meterse, el sudos se escurría por ellas.
-Tranquila amor, pronto los conocerás- al decir eso, se aproximó a mi y depositó un dulce beso en mis labios.- muy pronto.
Ese último susurro me dejó sin aliento.
Pasamos el resto de la tarde en aquel cementério, paseando y contemplando el paisaje. No volvimos a hablar, ni a comentar nada respecto a ellos .
Cuándo fui a despedirme de él, dandole el últmos beso. Me sujeto con una fuerza sobrehumana, mientras profundizaba el beso, nuestras lenguas bailaban al ritmo de una hermosa música proveniente del mausoleo. Me quería separar de él, pero no podía. Aun seguía besandome. Abrí los ojos y me encontré con algo irreal.
Las ropas le habían cambiado a un traje negro, sus facciones se habían tornado duras y espectrales. Una tez más blanquecina azotaba su rostro.
Cuándo abrió los ojos me llevé la mayor sorpresa, ya no eran de un color marron chocolate, sino un rojo fuego, rojo pasión.
Él dejó de besarme y me arrastró hacia el mausoleo, no tuvo que hacer fuerza, ni se inmutó cuándo mis pies dejaron de rozar el suelo.
-Vamos cariño, todos nos esperan dentro- su voz destilaba sarcasmo puro, mientras las carcajadas salían a borbotones de su boca.
Yo siempre he sido una chica valiente, pero en este instante solo quería esconderme debajo de una piedra para no salir jamás. Un miedo que recorría todo mi cuerpo de arriba abajo. Temblaba como si de cañamo se tratára y fuera una frágil hoja movida por el viento. Las olas del mar hacían el mismo movimiento que yo, estábamos en sintonía.
Cuándo abrió la puerta del mausoleo, lo vi todo claro.
Él quería matarme. Allí junto a un gran altar se encontraban un grupo de gente encapuchada con trajes de monje. Las velas cubrían la mayor parte del lugar. Los colores rojo y naranja en su mayor parte estában en todas las prendas y objetos.
-Vaya, llevamos mucho tiempo esperandote. ¿Has tardado mucho no crees Nareth?- ¿Nareth? ¿Quién diablos es Nareth?- Bueno niña veo que no entiendes nada. Así que será mejor que lo simplifiquemos todo y acabemos de una vez por todas.
Miré a mi costado y ví que él ya no estába ahí, sino con el hombre que me hablaba.
- Mira, nosotros venimos de un lugar al cual tu vas a ir ahora mismo. Se llama infierno, - al decir eso los demás se hecharon a reir mientras lágrimas caían por mis mejillas.- no lo tomes a mal. Pero necesitamos un alma para poder terminar nuestro cometido y que el jefe no se enfade querída. Siento que hayas tenido que creer qué él estaba enamorada de tí, pero así son las cosas.
Unos fuertes brazos me llevaron hacia el altal y me tumbaron, yo no podía hacer nada más que llorar por la vil mentira que me había creido durante años..
- Espero que no estes molesta con nosotros, solo cumplimos ordenes y tu aparecistes en el momento menos indicado.
Estética, sin poder mover ni un solo músculo, no podía hablar, nada. No podía hacer nada. Solamente cerré mis ojos y un puñal se clavo en mi corazón. Todo lo demás lo vi desde otra perspectiva. ¿Tal vez el cielo?. Puede ser.
Ellos seguían sacandole la sangre a mi cuerpo y vertiendolo en un cubo. Cuándo la policia entró y empezó a disparar. Todo se volvió confuso, esto no debía estár sucediendo. Yo tenía que estár en mi casa, feliz de recordar el momento del beso con mi amor. No muerta.
Las lágrimas ya no salían, no tenía cuerpo, solo un alma flotando en el aire sin ser visto.
Una mano se posó en mis cabellos y me dijo:
-Esto es lo que te deparaba el futuro, una muerte. Pero no te preocupes porque yo cuidaré de tí. No volverás a pasar miedo, ni tendrás que sufrir por amor, lo mio es verdadero. Desde el día en que pusistes tus pies en la tierra supe que eras mi otra mitad, la luz de mi existencia. Todo por lo cual he luchado. Cada vez que te veia llorar se me partía el alma, quería bajar y abrazarte, besarte, consolarte. Pero no podía dejar que me vieras, tenía que cuidar de tí desde los cielos. Ese maldito día que te encontrastes con él, me maldije por no a verlo matado cuándo tuve oportunidad. Pero no puede. Y te ha hecho daño a tí, a la persona que mas amo en este mundo, a la única. Si no quieres verme, si me deseas lo peor lo entenderé ya que no he sido lo suficientemente bueno para tí. Solo quiero que seas feliz.
Todo eso que me estaba diciendo, me dejó petrificada. Él era un ángel y se había enamorado de mi y me cuidaba desde el cielo, ¿pero qué estába diciendo?.
Me dí la vuelta y lo ví. Blanco como la cal, hermoso como la mejor puesta de sol, dulce como un caramelo, resplandeciente como el sol. Su cara, su cuerpo, su todo era perfecto. Sus...alas. Era un ángel de verdad y me qería, era lo único que me bastaba para volver a ser feliz. Saber que alguien me quería y no iba a defarudarme.
Su cara se torno triste de repente al ver mi indecisión, no podía verlo así. Él que tanto había dado por mi. Él era mi angel de la guarda.
Toqué su frágil rostro con mis manos, era fresco como el campo, realmente hermoso. Era la viva imagen de la perfección.
Una sonrísa salío de mis labios y su rostro se volvio a iluminar como el ángel que era. Un ángel nunca puede estár triste.
Nuestars manos, tocaban nuestars caras como si nos conocieramos desde siempre, la añoranza se apoderaba de nuestros cuerpos respondiendo por sí solos. Sus labios se hacercaron a los mios y se fundieron en un dulce beso. En ese instante me desplome en sus brazos.
Cuándo desperté estaba tumbada en una comoda cama color blanco, al igual que todo lo que lo rodeaba. Era tal vez la habitación de una princesa, pero... ¿que hacía yo allí? Me levanté y vi que mis ropas habían sido cambiadas por un magnifico vestido blanco de seda natural. No me lo podía creer. Fui directamente hacia el espejo y ahi comprendí todo.
Yo era un ángel.
Mis alas se asomaban por detrás de mi cuerpo, era hermosa por una vez en la vida. Y todo esto gracias a una muerte no deseada. Como podía agradecerle el sentirme bien al maldito bastardo que me mintió. Simplemente no podía.
-Estás hermosa como siempre- dijo un a voz proveniente de la puerta. Era mi ángel.
Me dirigí hacia el y lo besé. Él respondío al beso dulcemente. Me tendió la mano y me saco hacia fuera de la habitación. Y allí estaba. EN el cielo, junto a la persona que me amaba y me cuidaba. Todos mis seres querídos. Nada era comparable con el sentimiento que tenía en esos momentos. Pura felicidad.
- Te amo- me dijo mientras mirabamos el mejor lugar existe.
- Yo también te amo- le respondí mientras formabamos un futuro.
FIN
No tenía miedo, el cementério había sido mi hogar desde que tengo memoria. Solía sentarme en las lápida y mirar las estrellas, e incluso contaba histórias de amor, las cuales solo escuchaban los espíritus encerrados en aquel lugar. Todo allí tenía su encanto, las flores amrchitas significaban que alguien había estado allí y recordaban a sus familiares y amigos. Los espesos y muertos helechos adornaban un lugar donde la vida no tiene sitio.
Estaba caminando pensando que en cualquier momento él podría aparecer y decirme lo hermosa que me encontraba esta noche, o lo cautivadores que eran mis ojos. Él era todo un galán, un perfecto caballero, hombre que toda mujer desea tener para toda la eternidad.
De repente alguien me tapó los ojos y me susurró al oido:
-Si sumas todas las estrellas del cielo, todos los granitos de arena en los océanos, todas las rosas en el mundo y todas las sonrisas que haya habido en la historia del mundo, empezarás a tener una idea de cuánto te quiero.
Me dí la vuelta, deseando encontrarme con sus ojos, con su boca, con él. Estába deseosa de besarlo, acariciarlo...
-Yo también te quiero- le dije, y sin pensarmelo dos veces lo besé. Mis manos estaban en su pelo, mientras que las suyas me sujetaban la cintura. El beso duró lo suficiente como para dejarme sin respiración, un beso largo y apasionado. Sus ojos segian mirandome fijamente, con el mismo ardor que el primer día, con cariño y respeto, afecto y amor, sutileza y picardía.
-¿Te apetece dar una vuelta?- me preguntó agarrando fuertemente la mano y besandola gentilmente.
-Claro- esa fue mi única repuesta. Incluso después de los años que llevabamos seguía siendo la misma tonta que el primer día. Lor nérvios me comían por dentro y por fuera. Las piernas me temblaban y las manos me sudaban, me salía la risa tonta de una adolescente enamorada y jugaba con mechones de mi pelo.
-Desde que te conocí supe que eras especial, muy especial. Y que acabaríamos juntos de una forma u otra. Ellos lo dijeron, y tenían razón.-una risa salió de sus labios, y a mi me dió un esclofrío. ¿De quienes estaba hablando?
-¿A quién te refieres con ellos?- pregunté mientras me paraba y sentaba en una lápida.
-Vaya que despistado. ¿no te había dicho nada de ellos?. Bueno mejor, así no hay problemas.-Estaba empezando a tener miedo, ¿a que se refería con todo eso?
-Me estás asustando, ¿podriás explicarte mejor?- le pregunté con la voz temblorosa por el miedo. Mis manos no sabían donde meterse, el sudos se escurría por ellas.
-Tranquila amor, pronto los conocerás- al decir eso, se aproximó a mi y depositó un dulce beso en mis labios.- muy pronto.
Ese último susurro me dejó sin aliento.
Pasamos el resto de la tarde en aquel cementério, paseando y contemplando el paisaje. No volvimos a hablar, ni a comentar nada respecto a ellos .
Cuándo fui a despedirme de él, dandole el últmos beso. Me sujeto con una fuerza sobrehumana, mientras profundizaba el beso, nuestras lenguas bailaban al ritmo de una hermosa música proveniente del mausoleo. Me quería separar de él, pero no podía. Aun seguía besandome. Abrí los ojos y me encontré con algo irreal.
Las ropas le habían cambiado a un traje negro, sus facciones se habían tornado duras y espectrales. Una tez más blanquecina azotaba su rostro.
Cuándo abrió los ojos me llevé la mayor sorpresa, ya no eran de un color marron chocolate, sino un rojo fuego, rojo pasión.
Él dejó de besarme y me arrastró hacia el mausoleo, no tuvo que hacer fuerza, ni se inmutó cuándo mis pies dejaron de rozar el suelo.
-Vamos cariño, todos nos esperan dentro- su voz destilaba sarcasmo puro, mientras las carcajadas salían a borbotones de su boca.
Yo siempre he sido una chica valiente, pero en este instante solo quería esconderme debajo de una piedra para no salir jamás. Un miedo que recorría todo mi cuerpo de arriba abajo. Temblaba como si de cañamo se tratára y fuera una frágil hoja movida por el viento. Las olas del mar hacían el mismo movimiento que yo, estábamos en sintonía.
Cuándo abrió la puerta del mausoleo, lo vi todo claro.
Él quería matarme. Allí junto a un gran altar se encontraban un grupo de gente encapuchada con trajes de monje. Las velas cubrían la mayor parte del lugar. Los colores rojo y naranja en su mayor parte estában en todas las prendas y objetos.
-Vaya, llevamos mucho tiempo esperandote. ¿Has tardado mucho no crees Nareth?- ¿Nareth? ¿Quién diablos es Nareth?- Bueno niña veo que no entiendes nada. Así que será mejor que lo simplifiquemos todo y acabemos de una vez por todas.
Miré a mi costado y ví que él ya no estába ahí, sino con el hombre que me hablaba.
- Mira, nosotros venimos de un lugar al cual tu vas a ir ahora mismo. Se llama infierno, - al decir eso los demás se hecharon a reir mientras lágrimas caían por mis mejillas.- no lo tomes a mal. Pero necesitamos un alma para poder terminar nuestro cometido y que el jefe no se enfade querída. Siento que hayas tenido que creer qué él estaba enamorada de tí, pero así son las cosas.
Unos fuertes brazos me llevaron hacia el altal y me tumbaron, yo no podía hacer nada más que llorar por la vil mentira que me había creido durante años..
- Espero que no estes molesta con nosotros, solo cumplimos ordenes y tu aparecistes en el momento menos indicado.
Estética, sin poder mover ni un solo músculo, no podía hablar, nada. No podía hacer nada. Solamente cerré mis ojos y un puñal se clavo en mi corazón. Todo lo demás lo vi desde otra perspectiva. ¿Tal vez el cielo?. Puede ser.
Ellos seguían sacandole la sangre a mi cuerpo y vertiendolo en un cubo. Cuándo la policia entró y empezó a disparar. Todo se volvió confuso, esto no debía estár sucediendo. Yo tenía que estár en mi casa, feliz de recordar el momento del beso con mi amor. No muerta.
Las lágrimas ya no salían, no tenía cuerpo, solo un alma flotando en el aire sin ser visto.
Una mano se posó en mis cabellos y me dijo:
-Esto es lo que te deparaba el futuro, una muerte. Pero no te preocupes porque yo cuidaré de tí. No volverás a pasar miedo, ni tendrás que sufrir por amor, lo mio es verdadero. Desde el día en que pusistes tus pies en la tierra supe que eras mi otra mitad, la luz de mi existencia. Todo por lo cual he luchado. Cada vez que te veia llorar se me partía el alma, quería bajar y abrazarte, besarte, consolarte. Pero no podía dejar que me vieras, tenía que cuidar de tí desde los cielos. Ese maldito día que te encontrastes con él, me maldije por no a verlo matado cuándo tuve oportunidad. Pero no puede. Y te ha hecho daño a tí, a la persona que mas amo en este mundo, a la única. Si no quieres verme, si me deseas lo peor lo entenderé ya que no he sido lo suficientemente bueno para tí. Solo quiero que seas feliz.
Todo eso que me estaba diciendo, me dejó petrificada. Él era un ángel y se había enamorado de mi y me cuidaba desde el cielo, ¿pero qué estába diciendo?.
Me dí la vuelta y lo ví. Blanco como la cal, hermoso como la mejor puesta de sol, dulce como un caramelo, resplandeciente como el sol. Su cara, su cuerpo, su todo era perfecto. Sus...alas. Era un ángel de verdad y me qería, era lo único que me bastaba para volver a ser feliz. Saber que alguien me quería y no iba a defarudarme.
Su cara se torno triste de repente al ver mi indecisión, no podía verlo así. Él que tanto había dado por mi. Él era mi angel de la guarda.
Toqué su frágil rostro con mis manos, era fresco como el campo, realmente hermoso. Era la viva imagen de la perfección.
Una sonrísa salío de mis labios y su rostro se volvio a iluminar como el ángel que era. Un ángel nunca puede estár triste.
Nuestars manos, tocaban nuestars caras como si nos conocieramos desde siempre, la añoranza se apoderaba de nuestros cuerpos respondiendo por sí solos. Sus labios se hacercaron a los mios y se fundieron en un dulce beso. En ese instante me desplome en sus brazos.
Cuándo desperté estaba tumbada en una comoda cama color blanco, al igual que todo lo que lo rodeaba. Era tal vez la habitación de una princesa, pero... ¿que hacía yo allí? Me levanté y vi que mis ropas habían sido cambiadas por un magnifico vestido blanco de seda natural. No me lo podía creer. Fui directamente hacia el espejo y ahi comprendí todo.
Yo era un ángel.
Mis alas se asomaban por detrás de mi cuerpo, era hermosa por una vez en la vida. Y todo esto gracias a una muerte no deseada. Como podía agradecerle el sentirme bien al maldito bastardo que me mintió. Simplemente no podía.
-Estás hermosa como siempre- dijo un a voz proveniente de la puerta. Era mi ángel.
Me dirigí hacia el y lo besé. Él respondío al beso dulcemente. Me tendió la mano y me saco hacia fuera de la habitación. Y allí estaba. EN el cielo, junto a la persona que me amaba y me cuidaba. Todos mis seres querídos. Nada era comparable con el sentimiento que tenía en esos momentos. Pura felicidad.
- Te amo- me dijo mientras mirabamos el mejor lugar existe.
- Yo también te amo- le respondí mientras formabamos un futuro.
FIN
martes, 30 de junio de 2009
Esperando un final
Mi amor por él es lo único que me mantiene viva, lo que me hace respirar y segir viviendo. Solo con pensar en sus ojos azules como el cielo, en su pelo rubio, confundible como el sol... Todo de él me deslumbra, me ciega, me deja sin respiración.
Desde el primer momento en el que nuestras miradas se cruzaron y me tendió la mano para ayudarme, a levantarme de aquel oscuro callejón, supe que no era un simple flechazo sino que nuestros acaminos estaban destinados a estar juntos. A durar para toda la eternidad, hasta el fin de los fines, hasta el final de los tiempos y de la humanidad.
El tan solo pensar en todo aquello que me rodeaba, me hacía sentirme hundida, miserable, infeliz... Dese mis principios como persona nunca me sentí superior en ningun acto oo cualidad a la de las demás personas.
Pero ese día mi vida dio un vuelco de trescientos sesenta grados, cuándo él apareció y me ayudó, me curó las heridas y supo escuchar y amainar mis lágrimas.
Aun no entiendo el porque se tuvo que ir, el porque de su ida, se lo llevaron y nunca me lo devolvieron, ni me lo devolveran. Quisieron romper mi burbuja de felicidad junto a él y lo consiguieron.
Lo único que queda de mi es, una loca encerrada en un manicómio escribiendole a mi amor, que desde el cielo me sige cuidando y mimando. Un intento de suicidio no fe suficiente para reunirme con él y así acabe.
-Mia amor, ¿quieres bailar?- me preguntó una dulce, suave, cálida y seductora voz detras de mí.
-Claro que si cariño- le respondí a la paz que me daba la vuelta hacia la luz de mi existencia.
Una puerta se abría mientras un dulce vals sonaba en el aire, con nuestros dos cuerpos unidos, con los corazones latiendo al mismo rítmo.
-Vamos, ¿otra vez bailando sola Caroline?
-No Sam, mi amor a vuelto otra vez conmigo para bailar, se acaba de ir, seguro que lo volvistes a asustar- reí ante mi último comentario.
Ahora solo me tocaba esperar hasta mi final, el último suspiro, un aliento profundo. Y volveriamos a estar juntos otra vez para siempre como una vez nos prometimos. Amarnos para la etrnidad.
Desde el primer momento en el que nuestras miradas se cruzaron y me tendió la mano para ayudarme, a levantarme de aquel oscuro callejón, supe que no era un simple flechazo sino que nuestros acaminos estaban destinados a estar juntos. A durar para toda la eternidad, hasta el fin de los fines, hasta el final de los tiempos y de la humanidad.
El tan solo pensar en todo aquello que me rodeaba, me hacía sentirme hundida, miserable, infeliz... Dese mis principios como persona nunca me sentí superior en ningun acto oo cualidad a la de las demás personas.
Pero ese día mi vida dio un vuelco de trescientos sesenta grados, cuándo él apareció y me ayudó, me curó las heridas y supo escuchar y amainar mis lágrimas.
Aun no entiendo el porque se tuvo que ir, el porque de su ida, se lo llevaron y nunca me lo devolvieron, ni me lo devolveran. Quisieron romper mi burbuja de felicidad junto a él y lo consiguieron.
Lo único que queda de mi es, una loca encerrada en un manicómio escribiendole a mi amor, que desde el cielo me sige cuidando y mimando. Un intento de suicidio no fe suficiente para reunirme con él y así acabe.
-Mia amor, ¿quieres bailar?- me preguntó una dulce, suave, cálida y seductora voz detras de mí.
-Claro que si cariño- le respondí a la paz que me daba la vuelta hacia la luz de mi existencia.
Una puerta se abría mientras un dulce vals sonaba en el aire, con nuestros dos cuerpos unidos, con los corazones latiendo al mismo rítmo.
-Vamos, ¿otra vez bailando sola Caroline?
-No Sam, mi amor a vuelto otra vez conmigo para bailar, se acaba de ir, seguro que lo volvistes a asustar- reí ante mi último comentario.
Ahora solo me tocaba esperar hasta mi final, el último suspiro, un aliento profundo. Y volveriamos a estar juntos otra vez para siempre como una vez nos prometimos. Amarnos para la etrnidad.
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